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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Ubaldo Fernández: "Tal vez, en alguna ocasión, los cuentos puedan enseñar algo que no sabía el lector y ese algo lo empuje a reflexionar"

Nuestro autor, Ubaldo Fernández, se estrena en viveLibro con Cuentos sin moraleja. En este escrito los lectores encontrarán una serie de relatos donde, a través de los personajes, podrán hallar el amor, el odio, el sentido o sinsentido de la vida, la muerte..., de una forma natural y con los que el autor intenta hacerles reflexionar.

A continuación os dejamos con la entrevista completa a nuestro autor donde nos desvela algunos detalles de Cuentos sin moraleja.



viveLibro (V): Ubaldo, ¿cómo comenzaste a adentrarte en el mundo de la escritura?
Ubaldo Fernández (UF): Como era habitual en el tiempo de mi bachiller estudié entre negras sotanas y blancos alzacuellos. Nos cargaron con el peso de todas las humanidades. Te digo, de paso, que a los trece años ya estudiaba gramática castellana, latín y griego. Nos obligaban a redactar, a escribir. Yo, a veces, me atrevía con los versos, pero, he de reconocer, que de poeta tengo poco. Pasé mucho tiempo sin escribir.

Después retomé la pluma para algunos artículos de Filosofía que me pidieron. Más seriamente, poco después, empecé a publicar con otros compañeros material para el profesorado. Temática sobre los Derechos Humanos, Sistemas Éticos, Adolescencia… Una vez leída toda la obra del nobel portugués José Saramago, publiqué, en 2013, un ensayo que titulé “En torno a Saramago” cuyo objetivo fue extraer las implicaciones filosóficas, políticas, religiosas y sociales de toda la obra de este novelista. En 2014 pasé al papel las ideas que me rondaban la cabeza hacía ya años, eran los Cuentos sin moraleja.

V: ¿Cómo surgió la idea de Cuentos sin moraleja?
UF: Desde siempre me ha gustado escuchar relatos especiales, misteriosos, reales o inventados al calor del fuego de una lumbre en casas de pueblo helado en las noches de invierno. Recordando hechos, sobre todo de Castilla La Mancha, mi tierra, y pequeñas historias del pasado, me propuse escribir sobre ello ampliando, adornando o exagerando esas pequeñas leyendas. Además, me planteé imaginar y escribir otros relatos de cosecha propia. Así, durante 2014, poco a poco, iba avanzando línea a línea hasta que un día decidí que era suficiente. V: ¿Qué van a encontrar los lectores en este libro? UF: Los posibles lectores van a encontrar personajes de todo tipo: filósofos, artistas, gente de pueblo, jóvenes, viejos… Son cuentos para adultos, no para regalar a los niños en Reyes. Creo que pueden entretener y despertar la curiosidad por las situaciones, ideas y las distintas clases de personas que pasean por las páginas. Además, en alguna ocasión, el yugo de la dictadura, la larga dictadura que sufrió nuestro país, se hace presente junto con la iglesia…, también, al final de los cuentos, escucharemos las últimas palabras de gente que pasó a la historia. Lo demás hay que leerlo.

V: Para el título de tu nuevo libro, ¿siempre tuviste Cuentos sin moraleja como primera opción para él o barajaste más opciones?
UF: Me di cuenta, al empezar a escribir, que estas historias, reales o inventadas, no iban a concluir con ningún tipo de moraleja. No hay buenos que sean felices y coman perdices ni malos que caminen a las llamas infernales, simplemente personas diferentes unas de otras. Como no es todo relato histórico y sí mucha fantasía, me decidí por la palabra “Cuentos”, en lugar de “Relatos”, y, como he dicho, al carecer de moraleja, el asunto estaba claro: Cuentos sin moraleja. Los más puristas de los lectores no aceptarán el título, verán en él lo que los latinos llamaban “contradictio in terminis”, contradicción entre las dos palabras, ya que, según ellos, un cuento siempre lleva una moraleja.

V: ¿Qué es lo que menos y lo que más te ha costado a la hora de escribir este libro?
UF: La verdad es que no me han costado trabajo esas 250 páginas. Me gusta escribir y, en relato corto, no suelo tener ningún problema ni agobio en redactar cualquier tipo de historia. Otra cosa fue el ensayo sobre Saramago, que ya te comenté antes, ahí sí había un esfuerzo de lectura, preparación y consultas. Nada, estos relatos son sencillos, amenos, de andar por casa… 

V: ¿Qué otros proyectos tienes en mente?
UF: Hay un proyecto que aún no se ha hecho realidad. Me refiero a una novela, “La lectora de Saramago”. Hablando de la novela con Pilar del Río, viuda de Saramago, en la Feria del Libro de este año, me pidió que le enviase un PDF cuando estuviesen dados los últimos retoques. Desde septiembre tiene encima de la mesa de su despacho, como Presidenta de la Fundación José Saramago de Lisboa, la novela. Me comunicó a través de un correo que le diese tiempo dado el ajetreo que tiene en esta institución. Esperaremos la respuesta y, después de recibida su opinión, pensaremos en publicarla. En otra ocasión te contaré el porqué de esta novela después del ensayo. Todo tendrá su explicación en el momento adecuado.

V: ¿Qué le dirías a los lectores para que se llevaran a casa Cuentos sin moraleja?
UF: Creo que el posible lector podría estar interesado en los temas de los relatos. Veamos. Por medio de los personajes hay un desfile de lo humano: el amor, el odio, el sentido o sinsentido de la vida, la muerte… Todo ello se presenta de la forma más natural, aunque, de vez en cuando, hay una capa de barniz filosófico que el autor no puede evitar dada la trayectoria de su vida. Tal vez, en alguna ocasión, los cuentos puedan enseñar algo que no sabía el lector y ese algo lo empuje a reflexionar, a profundizar por medio de esa frase o ese párrafo que acaba de leer. Sería perfecto que esto ocurriese. O, por otra parte, puede que su imaginación quede estimulada para visionar esas historias y entretenerse un rato. También esta es la misión de los libros. En fin, todo lo que se dice no deja de ser una forma más de ver la vida, de comprenderla o de intentar pasarla lo más pronto posible. De todo ello hay en ‘Cuentos sin moraleja’.

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