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lunes, 6 de junio de 2016

¿Cómo atrapan la inspiración los escritores más famosos de la historia?

Llevamos una semanas contándoos algunas de las manías más extrañas de algunos de los autores más famosos del mundo. Sin embargo, podemos categorizar de más aún excéntrico las formas y ritos que tenían para que la inspiración acudiera hasta ellos. En las siguientes líneas encontraréis historias de lo más descomunales, pero que si a ellos les servían, ¿quiénes somos nosotros para criticarles? Es más, imitándoles quizás aprendamos de ellos.





Hemingway: ¿qué haríamos sin este autor en esta clase de entradas? Es el protagonista indiscutible de todas ellas, siendo uno de los que más nos ha gustado leer. Para que la inspiración no volase lejos de su mente, Hemingway tenía que escribir en papel de cebolla y únicamente con lápiz. Es más, al acabar cada jornada de escritura, tenía que anotar exactamente cuántas palabras había escrito ya que, por lo visto, llevaba un registro bastante exacto.

Goethe: este escritor tenía que escribir de pie. Contaba que si estaba sentado no salía ninguna buena historia de su mente, así que suponemos que en su casa tenían que haber unas mesas lo suficientemente altas como para que no se dejase la espalda en la creación de sus historias. Además, al contrario que Hemingway, este solo podía construir sus novelas con pluma, ya que le desconcentraba muchísimo el sonido del lápiz arañando el papel. Cosas de escritores. 

Kerouac: aunque puede parecer extraño, este escritor únicamente era capaz de completar sus historias en rollo de teletipo. Decía que si no se le perdían los papeles, así que si por alguna razón este se le terminaba, solía empezar a pegar folios a continuación para poder completarla. Además, si tardaba más de tres semanas en escribir cualquier novela la descartaba, ya que pensaba que una historia no podía robarle tanto tiempo de su vida.

Ortega y Gasset: acostumbraba a escribir en la mesa del salón donde su familia comía y en su casa había una regla: hasta que él no terminase su jornada de escritura nadie podía comer. Teniendo en cuenta que algunas se alargaban hasta diez horas, en esa casa hubo días en los que se tuvo que pasar muchísima hambre.

Gombrowicz: para captar la inspiración, sete autor solía leer durante una o dos horas mala literatura policiaca ya que decía que así su mente se activaba y podía construir buenas historias. Cuentan sus familiares que quejándose de lo mal escritas que estaban dichas novelas se le ocurrían las historias para sus libros.

Estos son los modos en los que algunos de los escritores más famosos de todos los tiempos agarraban la inspiración. ¿Has utilizado alguno de estos métodos alguna vez?

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