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martes, 31 de mayo de 2016

Las manías de cinco de los escritores más famosos

Tras las últimas entradas pensamos todavía más que los autores son personas bastante… especiales… por lo menos los que se dedicaban a escribir hace bastantes años —parece que la cosa está cambiando con el tiempo—. Indagando un poco por la red, tras saber cuál era la comida favorita de muchos autores y los problemas que tenían con la bebida algunos de ellos, hoy hemos querido recopilar las manías que tenían, seguramente que ellas son los que le hacen tan especiales.



1. David Lawrence: Queremos empezar con este escritor porque nos parece de lo más surrealista que hemos encontrado. David Lawrence, cuando se estresaba y no sabía cómo seguir sus historias, decidía salir de su casa y disfrutar un poco de la naturaleza. Hasta aquí todo normal, pero la cosa es que no paseaba y ya está como haría cualquier persona de a pie, sino que prefería subirse a las copas de los árboles y seguir escribiendo allí.

2. Dan Brown: El pobre Dan Brown sufre problemas de migrañas. Las personas normales irían al médico y se tomarían la medicaciones que les recomendasen, pero Dan Brown no es como todos los demás, por ello su método para aliviar su cabeza consistía en colgarse de los tobillos y quedarse boca a bajo reflexionando. Para que la sangre no se le subiese demasiado en la cabeza, siempre llevaba consigo un reloj de arena para controlar cuánto tiempo se quedaba así.

3. Jonathan Franzen: Pero claro, si tienes problemas de concentración, en lugar de guardar todos aquellos elementos que puedan hacer que no fijes la vista en el papel, puedes utilizar el método Franzen: encerrarse, ponerse tapones, cubrirse, además, los oídos con unas orejeras y, por si fuera poco, también vendarse los ojos. ¿Cómo escribía? Eso es todo un misterio.

4. Arthur Miller: Pero claro, hay manías que son aún más desconcertadoras, sino que se lo digan a los que vivían con Arthur Miller, cuya forma de seleccionar qué material era óptimo y cuál no para estar en sus novelas, lo que hacía era, una vez acabada su mañana de escritura, ponerse a destrozar todo y lo que se mantuviese legible es lo que podía continuar.

5. Saul Bellow: Sin duda, este ha sido mi autor favorito a la hora de confeccionar esta lista. Este escritor era lo que ahora se llama «Multitarea», escribía mientras atendía el teléfono. ¿Qué pasaba cuando perdía la concentración? Simplemente atendía las llamadas haciendo el pino. Estos son algunos de los autores más raros que hemos encontrado. ¿Te sientes identificado con alguien? ¿Tienes todavía manías más extravagantes?

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