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jueves, 22 de octubre de 2015

¿Sabes lo que significa álter ego?

El término alter proviene del latín. Es el pronombre indefinido alter cuyo significado es el opuesto, el contrario, el otro entre dos. La palabra ego también tiene su origen en el latín. Es el pronombre personal en primera persona singular, caso nominativo y significa: yo. Por tanto se puede considerar como concepto de esta expresión “el otro yo”. A nosotros nos interesa el significado en el plano de la literatura; ocurre cuando un autor crea a un personaje con similitudes psicológicas a las propias o cuando un personaje de ficción posee comportamiento, lenguaje o pensamientos que intencionalmente representan a los del autor.



En la historia de la literatura han existido muchos casos de autores que crean un álter ego para poder introducirse sutilmente en las historias, en su mayoría al realizar obras que en realidad son autobiográficas, en las que el personaje protagonista resulta ser el álter ego. También existen otros casos en los que utilizan al otro yo como conducto para vivir, hacer y decir cosas que jamás harían en el mundo real. Sin embargo, estos álter egos pueden llegar a ser peligrosos, ya que pueden poseer a la persona, y al final no saber dónde empieza uno y dónde termina el otro. Aquí te mostramos algunos escritores famosos que desarrollaron un álter ego a lo largo de su carrera, muchos de ellos fueron un pilar importante en su vida y fungieron como protagonistas en gran parte de sus obras:

Ernest Hemingway escribió sobre su vida usando la perspectiva de su álter ego, Nick Adams, en veinticuatro narraciones. Estos fueron recogidos en el libro Los Nick Adams Historias, de 1972, y se ocupan de la mayor parte de la vida de Hemingway, desde su infancia en Michigan hasta su vida adulta con las experiencias de la guerra. Una de estas historias, The Killers, inspiró dos producciones de Hollywood, además de la primera producción corta de Andrei Tarkovsky.

• El doble ganador del Pulitzer: John Updike (1932-2009), tuvo un álter ego llamado Henry Bech. El maestro de la narrativa norteamericana contemporánea pertenecía a la cultura WASP, (blanco, anglosajón y protestante, por su siglas en inglés), estaba casado y tuvo una gran carrera; en contraposición, Henry Bech era judío, soltero y atravesaba por una larga crisis creativa, con sólo una novela publicada bajo el nombre: Un libro de Bech, 1970, en el que recopila una serie de relatos sobre las desafortunadas aventuras de Bech en Europa del este. Al comienzo del libro, el propio Bech escribe una carta a su creador, en la que le hace notar que encuentra, en su personalidad, rasgos de Norman Mailer, Bernard Malamud o J.D. Salinger.

• El álter ego de Bukowski es Henry Chinaski, quien aparece en las novelas con acontecimientos autobiográficos del escritor. Chinaski es un consumado antihéroe: alcohólico, misántropo, mujeriego, que va de trabajo en trabajo y de mujer en mujer, características coincidentes con los rasgos de personalidad de su creador. Es el protagonista de novelas como La senda del perdedor, Hollywood, Cartero, Factótum y Mujeres, así como de muchos de los relatos de Bukowski. Además, es mencionado en otros tantos, aunque no llegue a figurar como personaje. Chinaski también ha aparecido en el cine, en la película de 1987 Barfly y en Factótum de 2005.

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