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Muchas historias de éxito comenzaron con la autoedición,
¿por qué no das el primer paso y empiezas la tuya?

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuatro errores a evitar al escribir tu novela

Tienes una idea, sabes más o menos como lo vas a desarrollar, te sientas delante del ordenador y tras comenzar a escribir los primeros párrafos estás convencido de que no tiene ningún sentido, que algo ha fallado. ¿Te ha pasado esto alguna vez al sentarte a escribir?



Sentarte a escribir tu novela no es un trabajo fácil, es más, no todo el mundo se atreve ni siquiera a intentarlo. Tú has decidido empezar este duro camino y tienes el firme propósito de llevarlo a cabo hasta el final, incluso con todos los errores y las cuestiones que se te puedan plantear. A continuación te dejamos cuatro errores que es necesario que evites a la hora de ponerte a escribir tu novela, para poder llegar a buen puerto y que se convierta en un éxito.

Un mundo feliz y maravilloso: Podemos elegir para nuestra novela una historia en la que la felicidad sea el hilo principal, ¿y por qué no? Pero es necesario tener algo en cuenta. Por mucha ficción que sea y aunque los lectores busquen en un buen libro evadirse de la realidad, si nos pasamos describiendo un mundo feliz y maravilloso en el que a los personajes solo les falta una música de fondo e ir dando saltos de felicidad por el bosque, es posible que no consigamos que la historia sea creíble y por tanto los lectores abandonen la lectura. Por mucha ficción que sea siempre es necesario dar a nuestra obra ese punto de realidad.

Ser previsible: A la hora de plantear la historia para tu novela intenta huir de los tópicos que hagan que el lector sepa como se va a desarrollar la historia y sobre todo cómo va a acabar la novela. De esta forma el lector se quedará enganchado a tu obra y así conseguirás que sigan leyendo tus novelas.

Diálogos cargantes: Crear diálogos y conversaciones eternas que hagan que los lectores pierdan el hilo de la historia en sí hará que estos abandonen el libro. Da a tus historias los diálogos, monólogos y conversaciones con la extensión junta, que permita resolver parte de la historia pero sin saturar. 

Dar demasiados detalles: Igual que con los diálogos evita las descripciones eternas. Dales tu toque personal pero evita que los lectores tengan que pasar y pasar hojas para seguir leyendo la historia en sí y evitar las descripciones. Haz que sean concretas y concisas y que aporten valor a la novela y no le resten.

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