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martes, 7 de enero de 2014

La censura en los carteles cinematográficos

A día de hoy la censura audiovisual aún existe. Muchos países tienen organismos oficiales encargados de clasificar las películas, antes de que se produzca su exhibición cinematográfica o distribución videográfica y en ocasiones, esto conlleva limitaciones en la exhibición, pudiéndose llegar a una prohibición total de las mismas.

Los criterios para la clasificación suelen ser de orden moral en los estados democráticos, con el fin de proteger a personas poco formadas, especialmente menores de edad, de contenidos violentos o sexuales presentados de una manera explícita.

En estados no democráticos, suele haber también consideraciones de orden político, con el fin de evitar los mensajes contrarios a los intereses de la clase dirigente.

En España, durante el periodo franquista la censura corría a cargo del Ministerio de Información y Turismo, aunque otros organismos públicos también presionaron para lograr la prohibición de algunas películas. Con la llegada de la transición española y el reinado de Juan Carlos I, las competencias a la hora de clasificar las películas pasaron al nuevo Ministerio de Cultura, que posee las competencias en materia cinematográfica. Durante las décadas de 1970 y 1980 se aplicó la clasificación S a las películas eróticas de pornografía blanda o softcore, así como a algunas películas con escenas de violencia muy explícita; la clasificación X quedaba para la pornografía dura, aunque en 2010 saltaba a los medios de comunicación la clasificación como tal de la película de terror y gore Saw VI.

Ese mismo año sufría la mano de la censura "La mula", película española basada en una novela de Juan Eslava Galán sobre la Guerra Civil Española. Fue estrenada durante la 16ª edición del Festival de Málaga de Cine Español en 2013, obteniendo su protagonista Mario Casas la "Biznaga de Plata" al mejor actor. Fue suspendida su calificación por edades (Clasificación) y declarada la calificación lesiva para el interés público por el Ministerio de Cultura bajo el mandato de la Ministra Ángeles González-Sinde y el gobierno del PSOE, lo que prohibió su exhibición. Con fecha 14 de noviembre de 2012 se dictó sentencia por la cual se desestimaba las pretensiones del Ministerio de Cultura. La sentencia devino en firme en el mes de diciembre. Ese mismo mes, el ICAA, emitió el certificado de calificación y otorgó la nacionalidad española a la película. Ese fue el último caso conocido de censura en el cine español, pero es evidente que hay muchos que desconocemos.

Un beso de Errol Flynn a Olivia de Havilland camuflado por un sello del cine Cordón (vinculado al arzobispado de Burgos) en un programa de la película "Camino de Santa Fe" (27 de Marzo de 1948) le dio a Bienvenido Llopis la idea: investigar las huellas de la censura franquista en los carteles de cine durante la dictadura.

Aquello ocurrió hace 28 años. Llopis, coleccionista cinematográfico, tenía un puesto en el Rastro y fue un cliente quien le mostró la imagen. "Se me encendió la lamparita", comenta el autor de "La censura franquista en el cartel de cine", que ha dedicado media vida a recopilar el material que compone el libro.

Publicado por Notorius hace menos de un mes, el volumen ya va por su segunda edición. Ideas políticas, religión y sobre todo sexo, nada que pudiera alterar la moral y el orden establecidos escapaba al control de los censores, que devolvían los carteles a los artistas para retocarlos una y otra vez.

Los escotes y piernas de Marilyn Monroe, Sophia Loren, Ava Gardner, Lana Turner y otras divas fueron las principales víctimas de esa persecución implacable

Así, al "palabra de honor" de Rita Hayworth en una imagen promocional de "Gilda" le aparecen mangas por arte de magia; las más sensuales de las chicas Bond de "Desde Rusia con amor" directamente desaparecían del cartel, y Sara Montiel se queda abrazando el vacío en "La mujer perdida" al borrarse el cuerpo de Giancarlo del Duca. La abertura del vestido de Anita Ekberg en "La Dolce Vita" fue considerada demasiado atrevida y aparece disimulada en unos programas de mano que nunca llegaron a distribuirse, ya que la censura optó directamente por prohibir la película.

Chaplin sin cabeza

Otras veces eran las estrellas las censuradas, cuando el régimen estimaba que se habían posicionado en su contra. Así, Charles Chaplin aparece sin cabeza y rotulado como "Carlitos" en los carteles de "La sal y salero".

"He estado buscando material por toda España, pateándome el país de arriba a abajo", asegura Llopis, que se hizo con unos anuarios del cine español de comienzos de los sesenta, con los listados de empresarios de cine, direcciones y teléfonos, y empezó a viajar.

"Me he hecho rutas de entre tres y veinticinco días, entrando en los pueblos, preguntando a la gente, unas veces con más suerte que otra. He encontrado cines que a lo mejor estaban llenos de material y llevaban 20 años cerrados, y otros a los que llegabas y había un supermercado o un bingo", cuenta. "En el 99% de los casos la cartelería la hacían artistas españoles, contratados por las distribuidoras", explica el autor, quien cita nombres como Jano, "el más prolífico"; Joseph Soligó, "el que más gusta a los coleccionistas", y Macario Gómez, su favorito.

La censura terminó por decreto del BOE el 1 de diciembre de 1977, y aunque su práctica no se extinguió del todo de inmediato, los artistas comenzaron a plasmar sus ansias de libertad.

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