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martes, 7 de enero de 2014

Carmen Amoraga gana el Premio Nadal y Albert Villaró el Josep Pla en lengua catalana

El año literario no empieza en Barcelona hasta que se celebra la gala de los premios Nadal y Josep Pla, un ritual casi británico que se ha cumplido el pasado día 6, como todas las veladas del día de Reyes desde 1944.

Esta vez se trataba, además, del 70º aniversario del galardón que fundó en su día la revista Destino en homenaje al que fue su redactor jefe, Eugenio Nadal, fallecido ese mismo año fundacional víctima de la Leucemia.

En un guiño a la venerable historia del premio, fue Ana María Matute, 88 años y ganadora en 1959 con "Primera memoria", la encargada de entregar el premio a la última triunfadora, la valenciana Carmen Amoraga (Picanya, 1969), una autora del Grupo Planeta que ya había quedado finalista del Nadal en el 2007 y del Planeta en el 2010. Su novela "La vida era eso" es una historia de amor y duelo en la era de las redes sociales.

El premio Josep Pla, en su 46ª edición, fue para el andorrano -aunque nacido en La Seu d'Urgell- Albert Villaró, de 49 años, quien en "Els ambaixadors" propone una historia de política-ficción basada en una premisa que, en los tiempos actuales, tiene su morbo: ¿qué hubiera sucedido si los famosos Fets d'Octubre de 1934 -la proclamación del Estat Català por parte del president Lluís Companys- hubieran tenido un desenlace diferente?

Según fuentes del jurado, Amoraga ofrece, en "La vida era eso", una narración intimista sobre el valor del amor y la pérdida, así como una reflexión acerca de cómo afrontar el peso de lo vivido y de lo que está por venir. La protagonista es una mujer, Giuliana, que pierde a su marido de modo fulminante tras un inesperado cáncer y se queda sola con sus dos hijas pequeñas. Aunque la acción se ambienta en un pueblecito valenciano, ella encuentra consuelo y refugio en un mundo virtual que desconocía totalmente pero que constituye uno de los legados más valiosos que le deja su marido, en forma de una intensa red de relaciones virtuales. Las redes sociales le aportarán una nueva forma de estar en el mundo. Nada que vaya a sorprender, temática o estilísticamente, a los lectores de Amoraga, autora de otras cinco novelas: una descripción realista y ágil, unos hechos ambientados en el tiempo actual y temas como el amor -las nuevas formas de relacionarse- o el sentido de la vida, tratados sin ningún tono melodramático sino con naturalidad, además de reflexiones esporádicas sobre lo que sucede a los personajes como miembros de su comunidad.

Carmen Amoraga es licenciada en Ciencias de la Información y ha trabajado para radio y televisión, además de ser columnista del diario de Levante, colaboradora en tertulias radiofónicas y asesorar actualmente las relaciones con los medios de comunicación del rectorado de la Universitat de Valencia. También es concejal socialista en su Picanya natal y su trayectoria literaria está jalonada de premios, no en vano al principio de su carrera un buen amigo le aconsejó: "Preséntate a premios, así seguro que alguien te leerá". Su debut, "Para que nada se pierda" (1997), obtuvo el Ateneo Joven de Sevilla; en el 2000 publicó "Todas las caricias"; "La larga noche" (2003) fue premio de la Crítica Valenciana; con "Algo tan parecido al amor" fue finalista del Nadal en 2007 -el año en que ganó Felipe Benítez Reyes- y con "El tiempo mientras tanto" fue finalista del Planeta en el 2010, formando tándem con el ganador de aquel año, Eduardo Mendoza. Hace dos años publicó en Destino "El rayo dormido" y también ha recopilado sus artículos periodísticos en "Palabras más, palabras menos" (2006).

Por su parte, Albert Villaró, ganador del Josep Pla, ofrece en "Els ambaixadors" una trama de espionaje e intriga -que mezcla personajes históricos con otros inventados- que arranca en 1940, en un pasado alternativo, es decir, un contexto geopolítico totalmente diferente del que realmente fue, pues plantea qué hubiera sucedido si los Fets d'Octubre hubieran tomado otro cariz, al ser apoyados -y no combatidos- por el general Batet. Por ejemplo, la república catalana habría luchado en la Segunda Guerra Mundial junto a Francia y los aliados, y Franco habría muerto en un accidente de aviación. El protagonista es un espía al servicio del gobierno catalán al que, retirado en la pirenaica Ordino, vienen a buscar para reactivar una red de espionaje en Madrid.

Villaró es un especialista en novela histórica que ha ambientado varias de sus obras en Andorra. Es autor del volumen de cuentos "La selva moral" (1993) y de las novelas "Les ànimes sordes" (2000), "Obaga" (2003), "L'any dels francs" (que ganó el premio Nèstor Luján en el 2003), "Blau de Prússia" (premio Carlemany 2006), "La primera pràctica" (2010) y "L'escala del dolor" (2012), así como la recopìlación de artículos "Els quatre pilans" (1994).

A la gala del hotel Palace asistieron el president de la Generalitat, Artur Mas; la presidenta del Parlament, Núria de Gispert; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y el presidente del grupo Planeta, José Manuel Lara. El jurado del Nadal -que tiene una dotación de 18.000 euros- estuvo formado esta vez por Germán Gullón, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello, Ángela Vallvey y Emili Rosales. El del Josep Pla -dotado con 6.000 euros-, por Sebastià Alzamora, Berta Bruna, Rosa Cabré, Antoni Pladevall y Àlex Susanna.

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