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Muchas historias de éxito comenzaron con la autoedición,
¿por qué no das el primer paso y empiezas la tuya?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los trucos de los grandes escritores... Danielle Steel

Danielle Fernande Dominique Schülein-Steel nació el 14 de agosto de 1947 en Nueva York, EE. UU. Es una de las escritoras actuales más conocidas en todo el mundo, sobre todo por sus novelas románticas como Danielle Steel. Ha vendido más de 530 millones de ejemplares de sus libros (a fecha 2005). Sus novelas han estado en la lista de bestseller del New York Times durante más de 390 semanas consecutivas y veintiuna han sido adaptadas para la televisión.

Vivió su niñez a caballo entre Estados Unidos y Europa, asistiendo al Liceo Francés de Nueva York, y estudiando diseño en la Parsons School of Design y la New York University, contrayendo matrimonio por primera vez (de los cinco que hasta ahora ha realizado) cuando estaba estudiando. Trabajó en la agencia de relaciones públicas Supergirls, en Nueva York, y más tarde en la Grey Advertising, cuando se mudó a San Francisco. Publicó por primera vez con diecinueve años, alcanzando todos los records posibles. Varias de sus novelas, han sido llevadas a la televisión. Vive entre París y Nueva York, en donde tiene abierta una galería de arte. Ha recibido numerosos honores, como por ejemplo, Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en el año 2002, título concedido por el gobierno de Francia.

Vamos a desgranar los trucos de Danielle Steel para escribir una buena novela romántica:

1.- El dónde de tu novela romántica

El "dónde" es el escenario físico donde transcurre la acción narrativa. El escenario debería ayudar a acentuar los conflictos de tu historia. Utilízalo como un handicap del protagonista, es decir, como un obstáculo más que deberá sortear para lograr sus propósitos. Una regla que puedes emplear para definir los escenarios de tu historia es preguntarte: "¿en qué paisaje, en qué lugar, en qué situación se sentiría más incómodo mi personaje? ¿Dónde correría el mayor peligro? ¿Cuál es el último lugar en el mundo donde quisiera estar en este momento de la historia? Allí mismo, donde tu personaje no estaría dispuesto a ir ni por un millón de euros, es precisamente donde tú debes ponerlo para que la acción dramática funcione en su máxima potencia.

Este análisis puedes hacerlo escena por escena, tomando en cuenta todos los detalles del escenario de la acción para potenciar el arco dramático de la historia, y resulta indispensable en los grandes eventos dramáticos. Para que el efecto del ambiente sobre tu protagonista sea potente en el inicio de la novela, piensa en dónde podría transcurrir el disparador de tu historia. Luego piensa cuál es el lugar más dramático para ambientar el primer revés, la crisis, el clímax y la resolución.

2.- El cuándo de tu novela romántica

El "cuándo" de una novela es el período de tiempo en el que transcurre la serie completa de acontecimientos, incluyendo los antecedentes de la historia. Existen dos maneras básicas de ordenar el tiempo narrativo: según la cronología y según la trama. La primera se refiere a la sucesión natural de los hechos, siguiendo la dirección lineal pasado-presente-futuro.

La segunda puede tener una infinidad de variables. Es la manera en la que tú, como novelista, decides presentar los hechos de la historia. Lejos de limitarte a una sola dirección, tu narración puede avanzar dando saltos en el tiempo, puedes ir del futuro hacia el pasado, incluir flashbacks y flashforward, o saltar a realidades alternativas (sueños, visiones, etc.). Es decir, tienes la libertad de acomodar el tiempo según mejor convenga a la historia que deseas contar.

3.- Un ejercicio de ambientación

Realizar este ejercicio, además de ayudarte a definir los distintos tiempos de tu novela, te ayudará a descubrir nuevas posibilidades para tu historia. Quiero que pienses en lo siguiente: ¿en cuántos días, semanas, meses o años transcurre la historia principal? (Recuerda que la historia principal siempre transcurre en el presente de la historia). Para responder a esta pregunta, despliega los eventos de tu novela en una línea de tiempo, de manera cronológica.

Una vez que hayas desarrollado esta línea cronológica, imagina tres maneras alternativas de presentar los eventos de la historia. ¿Qué sucedería si iniciaras la historia en el momento de mayor peligro para tu personaje? ¿Y si quebraras la línea de tiempo en pequeños fragmentos y los mezclaras a modo de un rompecabezas? Escribe en pocas líneas las ideas para tres comienzos y tres finales distintos utilizando diferentes tramos de tu línea de tiempo.

4.- Clasificación práctica de los personajes

Primarios: en el caso de una novela romántica son los protagonistas indispensables: la heroína y el héroe, y, si decides que lo haya, un antagonista. Sus historias son centrales y acaban absorbiendo a las historias secundarias. El antagonista puede ser una persona, un grupo de personas, una fuerza de la naturaleza o sobrenatural. Aunque el antagonista puede tener aliados, debemos elegir un único personaje para que se convierta en el foco de la acción, de la misma manera que lo hemos hecho con el protagonista. De esta manera estrechamos el enfoque de la acción.

Secundarios: entorno familiar íntimo (hijos, padres, hermanos), amigos, parientes, vecinos. Pueden tener sus propias historias, aunque sus arcos dramáticos deberán estar estrechamente relacionados con la historia central.

Terciarios: personajes con roles funcionales, apariciones aisladas o rutinarias que ayudan a dar a la historia una mayor profundidad o apariencia de realidad. A menudo aparecen solo una vez, cumplen su misión y desaparecen. Rara vez tienen sus propios arcos dramáticos.

5.- Disparador

El disparador de la historia es un evento imprevisto que rompe el equilibrio del mundo ordinario del protagonista. El personaje se ve obligado a pasar a la acción para intentar restablecer el equilibrio y volver a su vida normal. El disparador es la primera manifestación del conflicto externo principal de la historia. Es lo que organiza la historia, ya que obliga a los personajes a reaccionar, y a ponerse de un lado o del otro, es decir, a tomar una posición.

Podemos presentar la vida normal del protagonista a través de sus rutinas cotidianas y luego introducir el disparador. O podemos abrir la novela directamente con el disparador y dejar que el lector saque sus propias conclusiones acerca de cómo era su normalidad por cómo reacciona el protagonista. Utilizamos la reacción del protagonista ante la situación desequilibrante para que el lector deduzca por contraste lo que cambió para el personaje.

El disparador es la situación que desencadena la historia. Es el momento en que se rompe el equilibrio, pero el protagonista solo puede reaccionar ante esa situación, todavía no está en condiciones de decidir un curso de acción. Desde que sucede el disparador hasta el primer revés, el protagonista se resiste a entrar de lleno en el nuevo mundo que se le presenta. El primer revés es el empujón final, aquel evento que lo obliga a comprometerse con la nueva situación en la que se encuentra.

6.- Primer Revés

Es el inicio del conflicto interno principal de la historia. Es un evento que precipita al protagonista al mundo extraordinario de la historia. Este es el punto donde el protagonista ya no puede retomar su vida normal. Ha tomado una decisión o le ha sucedido algo por lo que le es imposible recuperar su mundo ordinario. La única posibilidad que le queda es aventurarse en lo desconocido. El primer revés es el fin del primer acto o comienzo de la historia, y el inicio del segundo acto.

7.- Crisis

Durante el segundo acto, el protagonista debe enfrentarse a los desafíos que le presenta el nuevo mundo. Debe enfrentar desafíos cada vez más difíciles hasta llegar a otro de los picos de la historia: la crisis. La crisis es el momento en que el protagonista parece haber llegado a un callejón sin salida. Las dificultades que se han acumulado lo abruman y todo parece perdido. Este es un momento clave para el protagonista, ya que toma conciencia de su debilidad principal y se da cuenta, además, de que para tener una chance de lograr el éxito necesita hacer algún sacrificio. Es un momento de alta tensión dramática y marca el final del segundo acto.

8.- Clímax

Luego de la crisis, el nivel de tensión cae, el protagonista se toma un respiro y se prepara para el ascenso al pico más alto de la historia: el clímax. Aquí es donde se enfrenta a la mayor prueba de todas. Está en juego su éxito o fracaso en alcanzar su meta de largo plazo. Es su oportunidad de superar definitivamente su debilidad principal.

9.- Resolución

Aquí es donde se ven los resultados de la historia. Se muestra dramáticamente lo que ha ganado el protagonista y se atan los últimos cabos sueltos de la historia. Conviene que la resolución no se alargue demasiado. La historia ya está completa.

10.- La fórmula de las novelas románticas

La literatura a veces intenta comportarse como una ciencia exacta, aunque no siempre lo consigue. Las preguntas que debes responder para obtener esta fórmula son las siguientes: ¿QUÉ QUIERE? (Meta) ¿PARA QUÉ? (Motivación) ¿PERO? (Conflicto) ¿GANA O PIERDE? (Conclusión) La fórmula se leería así: { X personaje } QUIERE { ser, hacer, obtener X } PARA { solucionar X problema o satisfacer X necesidad } PERO { todo se complica cuando sucede X } Puedes comenzar aplicando la fórmula a los protagonistas de tu historia, y después pasar a los secundarios y a cada uno de los personajes menores que aparezcan en la novela.

Lo que hace tan poderosa a esta formulita es que te permite pensar en las distintas direcciones en las que corre tu historia. Por ello te aconsejo no responder a las preguntas de inmediato. Tómate tu tiempo para pensar y reflexionar sobre ellas.

Este ejercicio, que a primera vista parece muy simple, te obligará a revisar y reconsiderar todo lo que sabes acerca de tus personajes. También descubrirás que no hay una sola respuesta para cada pregunta. Anota todas las variantes que se te ocurran. Un personaje puede tener múltiples motivaciones y no siempre está muy claro por qué hace lo que hace. Descubrirlo es tu trabajo como novelista.

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