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Muchas historias de éxito comenzaron con la autoedición,
¿por qué no das el primer paso y empiezas la tuya?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Lo que nadie te ha contado sobre... Albert Espinosa

"Jamás nos mentiremos... Escúchame bien, eso implica algo más que ser sincero... En este mundo mucha gente es falsa... Las mentiras te rodean... Saber que existe un archipiélago de personas que siempre te dirán la verdad vale mucho... Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad...". Así define la sinceridad un hombre sincero en su última novela, "Brújulas que buscan sonrisas perdidas" (2013). Albert Espinosa i Puig nació en Barcelona el 5 de noviembre de 1973. Este año cumplirá los cuarenta y ni rastro de depresiones, ni de flaquezas. Ingeniero industrial de formación que no de profesión ha trabajado como guionista, autor teatral, escritor, columnista, actor y director de cine. A los 13 años le fue diagnosticado un cáncer llamado osteosarcoma por el que tuvieron que amputarle una pierna. Sufrió metástasis y también fue necesaria la extirpación de un pulmón con sólo 16 años y parte del hígado a los 18. En total, pasó diez años de hospital en hospital, y esa experiencia vital le sirve actualmente de inspiración para algunas de sus obras literarias, guiones de cine y de televisión. En el hospital hizo un pacto con sus amigos: cuando uno moría, los demás se repartían su vida. Ahora, Albert vive 4,7 vidas.

A los 19 años Espinosa comenzó a escribir, primero las piezas de teatro que representaba con su grupo de amigos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona (ETSEIB) de la Universidad Politécnica de Cataluña. Muchas de ellas tenían inspiración shakespeariana (incluyendo y transcribiendo improvisaciones de los propios actores), otras estaban centradas en temas de marcado carácter autobiográfico (como la pieza Los Pelones, que se estrenó en La Riereta Teatre de Barcelona en julio de 1995 y que fue el germen de lo que años después sería su primer guión cinematográfico, Planta 4ª y también obras de ambientación universitaria, como Un novato en la ETSEIB. Cuando finalizó los estudios, formó con sus compañeros de clase y del grupo de teatro de la ETSEIB la compañía teatral "Los Pelones" (en alusión entrañable, como la pieza homónima anteriormente citada, a ese grupo de pacientes de oncología infantil, todos ellos calvos por los efectos de la quimioterapia, del que formó parte el propio Espinosa en sus años de estancia hospitalaria), que aún en la actualidad sigue en activo.

Restablecido definitivamente de su enfermedad (a los veinticuatro años), gracias a esa experiencia previa de escribir pequeñas obras y guiones que había adquirido durante sus años universitarios, comenzó a trabajar como guionista de programas y concursos de televisión, fundamentalmente para la productora catalana Gestmusic, actividad que compaginaba con su faceta de autor teatral y actor de la compañía "Los Pelones". El propio Espinosa confesaba que lo que más le gustaba era actuar, pero que sólo le ofrecían trabajos como guionista de televisión. Es por eso que cuando empezó a trabajar en televisión (su primer programa fue el infantil Club Super3, de Televisió de Catalunya), se propuso el reto de poder cambiar de trabajo cada seis meses para no quemarse "en un mundo tan ardiente".

Después llegó una época en la que, confiesa el propio autor, surgieron dudas sobre si volver a su otra vocación (la Ingeniería), dudas que se disiparon tras trabajar en Xat TV (1999-2000), un magacín juvenil de La 2 emitido en Cataluña que le ancló definitivamente al mundo del guion. También cabe destacar de ese periodo su colaboración como guionista en la sitcom Psico Express (2001-2002), creada para la TV3 por la compañía catalana de teatro musical Dagoll Dagom; en la veterana serie de Televisió de Catalunya El cor de la ciutat, en cuyo equipo trabajó durante año y medio (2002-2003), siendo su primer trabajo de escritura de guiones para una serie de emisión diaria; en la 3ª temporada de la serie cómica Majoria absoluta (2003-2004), que supuso su primera colaboración con el director y guionista Joaquín Oristrell, y en el telefilme Tempus fugit (2003), premiado en el Festival de Ámsterdam, en los Premios GAC 2004, en el Festival de Mánchester y en el Festival de Televisión de Montecarlo 2004.

Sin embargo, la verdadera consagración del talento como guionista de Espinosa llegó con la película Planta 4ª (2003), dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por Juan José Ballesta. En esta obra, de marcado carácter autobiográfico, el autor relata, con ternura y humor, en un tono alejado del drama y la tragedia, la experiencia cotidiana en un hospital de un grupo de niños enfermos de cáncer. La cinta, premiada en varios festivales, estuvo nominada al premio a la mejor película en la XVIII Edición de los Premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Posteriormente, mientras seguía intentando hacerse un hueco en el mundo del cine, continuó en televisión, con trabajos como el guion de la serie de Televisión Española Abuela de verano (2005), basada en la novela Diario de una abuela de verano de la escritora Rosa Regàs y protagonizada por Rosa María Sardá, en la que él mismo intervino en un papel secundario (fue su primer trabajo simultáneo como actor y guionista).

En 2006 vive su año más prolífico como guionista y como autor teatral. El 23 de febrero se estrena en la sala de teatro alternativo Tantarantana de Barcelona la comedia Idaho y Utah (nanas para nenes malitos), escrita, dirigida y protagonizada por el propio Espinosa, y ambientada en un futuro cercano donde se inventa una pastilla para dejar de dormir indefinidamente. La obra se reestrenó en abril de 2007 en Madrid (Centro Dramático Nacional). Además, se estrenan también ese año (en abril y octubre) dos películas con guion suyo. La primera es Tu vida en 65', dirigida por María Ripoll y adaptada de una obra teatral del propio Espinosa, que narra una historia en la que la muerte y la casualidad se entrecruzan constantemente. Por el guion de este filme, Espinosa fue premiado en la VI Edición de los Premios Barcelona Cinema.

La otra película estrenada ese año fue Va a ser que nadie es perfecto, dirigida por Joaquín Oristrell y protagonizada por Santi Millán, Fernando Tejero y José Luis García Pérez, que en su momento estuvo rodeada de cierta polémica por un supuesto plagio de un guion anterior de César Strawberry. En esta última película, que obtuvo una Mención Especial en los Premios Ciutat de Barcelona, se retrata el tema de la discapacidad física como algo cotidiano, que debe ser considerado como normal desterrando una visión excluyente. Finalmente, en diciembre se estrenó, en el Teatre Nacional de Catalunya, la obra El gran secret, co-escrita con Joan Font. Una adaptación infantil de esta obra, titulada El petit secret, se estrenaría el 9 de enero de 2007, y la obra original llegó a Madrid (Teatro Gran Vía) en marzo de 2007.

En mayo de 2007 arranca el rodaje de la película que, estrenada en octubre del año siguiente, supondría el debut de Espinosa como director cinematográfico: No me pidas que te bese, porque te besaré, una comedia protagonizada por Eloy Azorín y basada en la obra de teatro homónima (estrenada en enero de 2004) y en otra pieza titulada El club de les palles (El club de las pajas) (estrenada en el Teatre Nacional de Catalunya en marzo de 2004), ambas compuestas por el propio Espinosa para la compañía "Los Pelones". También en 2007 la compañía empieza una gira teatral con la obra Idaho y Utah (nanas para nenes malitos).

Ya en 2009, Albert Espinosa lleva al Teatre Lliure de Barcelona la comedia El fascinant noi que treia la llengua quan feia treballs manuals (El fascinante chico que sacaba la lengua cuando hacía trabajos manuales), una vez más escrita, dirigida y protagonizada por él mismo, pero en esta ocasión, por primera vez, sin el grupo "Los Pelones". Componían el reparto, junto con el propio Espinosa, Roger Berruez, Juanma Falcón y Óscar Blanco. La intención del autor es adaptar también esta obra al cine.

En el verano de 2009 se rueda, en diversas localizaciones de la costa y el interior de Cataluña, la película Herois, un proyecto cinematográfico muy personal que el productor Luis de Val, de Media Films, y el realizador Pau Freixas llevaban preparando tres años. Espinosa es coautor del guion junto con el propio Freixas. En abril de 2010, el filme obtuvo la Biznaga de Plata-Premio del público y el premio al mejor vestuario en la XIII Edición del Festival de Cine Español de Málaga.

En 2010 se embarcó en un nuevo proyecto con Pau Freixas, director de Héroes (2009), la serie de televisión Pulseras rojas), creada por el propio Espinosa. El argumento y el guión corren a cargo del autor y Pau Freixas se encarga de la dirección; la serie, además, está coproducida por ambos.

Pulseras rojas narra la historia cotidiana de un grupo de adolescentes que coinciden en un hospital a causa de sus enfermedades, y habla, siempre con humor y ternura, del valor de la amistad, las ganas de vivir y el afán de superación. Al igual que ya hiciera en la película Planta 4ª (2003), Albert Espinosa se basó en su propia experiencia vital para recrear el ambiente hospitalario de Pulseras rojas.

El guion original -basado en la citada novela El mundo amarillo (2008), del propio Espinosa- está pensado para cuatro temporadas, y de momento la serie (coproducida por Castelao Producciones y Televisió de Catalunya), tras el notable éxito de audiencia y crítica de la 1ª temporada (emitida, entre enero y mayo de 2011, por el canal autonómico TV3), ya ha renovado para una segunda, que constaría de 15 nuevos episodios. Además, la 1ª temporada ha sido doblada al castellano y su emisión comenzó el 9 de julio de 2012 en Antena 3 con un gran éxito de audiencia, superando incluso los datos cosechados en Cataluña con el pase original.

Además de la 2ª temporada de Pulseras rojas, actualmente Espinosa prepara la película Planta 5ª, una especie de secuela de la exitosa Planta 4ª. En Radio Nacional de España, trabajó en el programa nocturno Afectos matinales, dirigido por Jordi Tuñón, con una sección semanal en que traía interesantes estudios científicos hasta 2012 con el cese del programa.

Su faceta literaria



En su faceta meramente literaria, ha publicado cuatro libros: "El mundo amarillo" (2008), "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo" (2010), la exitosa novela "Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven" (2011), que fue el libro más vendido en la tradicional Diada de Sant Jordi en Barcelona. Y por último su nuevo libro, "Brújulas que buscan sonrisas perdidas" (2013).

Destaco aquí un comentario que hemos leído en un blog llamado "Caminando entre sonrisas", cuya autora, Bibliotecaria de Madrid, cuenta algunos de los secretos de Albert Espinosa tras presentar su tercer libro. Reproducimos aquí parte de esta entrada para ver qué os parece:
  • "A Albert Espinosa le gusta crear personajes diferentes, poco convencionales: gente sin piernas, con algún tipo de peculiaridad... No le gusta que en todos los libros todos los personajes sean "iguales" en ese sentido. Le gusta además que el argumento de la novela transcurran durante un día o dos, o tres como mucho. Si pasa más tiempo en la novela, le suelen cansar. Le gusta cambiar y que pasen cosas, para no aburrirse".

  • "Si os habéis fijado, muchas de sus obras tienen títulos largos y curiosos. Por ejemplo, la película que hizo "No me pides que te bese, porque te besaré", o sus libros "Todo lo que podíamos haber sido tu y yo, si no fueramos tú y yo" o "Si tu me dices ven lo dejo todo... pero dime ven". Le gusta poner ese tipo de títulos a sus obras, para cuando vayamos a la tienda a comprarlas, pasen cosas, y surjan conversaciones...

  • Sus libros favoritos son "Martes con mi viejo profesor"de Mitch Albom (es también uno de los míos), y "Las cuatro estaciones", de Stephen King. Sin embargo, él comentó que lee poco, no es un buen lector pero sí un buen "iniciador de libros", ya que empieza muchos, pero acaba pocos. Le gustan los libros cortos de 200-300 páginas (justo como él escribe), que enganchen desde el principio, y que tengan argumento claro, sin detenerse en los detalles de espacio. Por ejemplo, los típicos libros en los que se tiran 20 páginas describiendo una habitación de una casa, no le gustan, le gusta la acción, y para los lugares, a dejar espacio para la imaginación. También le gustan mucho los detalles que tienen dentro de los libros, como nombrar ciertas canciones o libros, que siempre significan algo.

  • Animó a todos a luchar por conseguir nuestros sueños y metas, y propuso proponerse fechas como una forma de conseguirlos. Comentó algo muy curioso que le pasó: cuando se estaba iniciando en la escritura, se propuso un margen de tres años para que alguien le descubriera. Justo el día que se cumplían los tres años y ya iba a dejar el tema aparcado, le llamaron".



Reflexiones en sus entrevistas



Algunas de ellas no tienen desperdicio por la claridad, sencillez y fortaleza, a veces frialdad, que demuestra. Extraemos una de ellas:

  • ¿Cuál es el mayor aprendizaje de haberle ganado la batalla al cáncer?

    Haberle perdido el miedo a la muerte. Y también, muy importante, que las pérdidas se convierten en ganancias.
  • ¿Qué ganaste cuando perdiste una pierna a los 14 años?

    Perdí una pierna, pero gané un muñón. Tengo un muñón muy bonito. Y, sí, perdí un pulmón. Pero descubrí que hay cosas que se pueden hacer con la mitad de lo que tienes. Y el hígado me lo cortaron en forma de estrella y siempre digo que tengo un sheriff dentro. Tener una estrella dentro también es un lujo. Todo tiene una ganancia si haces el duelo, si tomas el tiempo de estar triste y de entenderlo.
  • ¿La enfermedad le hizo perder el miedo a la muerte?

    Una vez les dijeron a mis padres que ya no me daban más quimio, y que nos fuéramos a pasar mis últimos días a Fuerteventura. ¡Menos mal que ellos son unos luchadores! Pero muere tanta gente que te aprecia en ese proceso de la enfermedad, que al final nunca piensas a largo plazo. Yo creo que la muerte es la vida. Yo tengo la vida de mis amigos y creo que cuando muera daré vida a otra gente. Me he hecho al "carpe diem", me gusta esa sensación de aprovechar el momento.
  • ¿Confías mucho en el optimismo? ¡Sí! Yo tendría que estar muerto y estoy vivo, como para no hacerlo... Tengo la sensación de vivir tiempo extra. Con lo cual, si mañana me atropella un coche o si el avión se estrella, me da igual. Forma parte de haber vivido casi 23 años más de lo que se esperaba. Tu fin personal aporta mucha vida. Y el fin de mis amigos me aportó a mí. No pienso que llegue más allá de los 45. Me parece haber vivido mucho. Hay una frase que decía un hombre en el hospital: "No es triste morir, lo triste es no vivir intensamente".
  • Ahora hay quien no disfruta mucho de la vida con la crisis que tenemos encima...

    Creo que todos en España conocemos a alguien que está mal o que ha perdido el trabajo. Pero descubres quiénes son los que te quieren y te apoyan, tanto económicamente como con caricias, con abrazos. Descubres quién vale la pena. Y eso no lo descubres cuando estás bien, sino cuando estás mal. Hay una frase que me encanta: "Cuando crees que conoces todas las respuestas, llega el universo y te cambia todas las preguntas". Pero creo que siempre hay respuestas aunque las preguntas sean difíciles.
  • ¿Eres un héroe?

    No, para mí los héroes son las personas que conocí en el hospital. La gente que perdió el tiempo educando a un chaval de 14 años. Me gusta escribir y puedo explicar lo que viví. Y eso es brutal.


Su última novela.... brújulas que buscan sonrisas perdidas



La novela se estructura en XX capítulos de corta extensión. La historia se ambienta en un lugar indefinido, sin nombre. Por las descripciones se intuye que es un pueblo no muy grande, pero sin muchos más datos ya que los recuerdos y los diálogos tiene un papel más importante en el texto que las cosas concretas. En ocasiones no sigue una línea temporal recta, sino que va volviendo en flashback a los recuerdos de infancia para que el lector resuelva el puzle de su vida.

La narración está hecha en primera persona por el protagonista. El estilo es diferente e intimista, usando puntos suspensivos de forma indiscriminada, pero que resulta muy fluido a la lectura, de forma que atrapa hasta el final. Los personajes de esta novela son un tanto peculiares: ninguno de ellos tiene nombre, y son referidos por la función que ejercen. Solo hay una excepción: el narrador.

El protagonista, Ekatiz, es un hombre atormentado por la muerte de su esposa y del que se van descubriendo cosas poco a poco. No mantiene ningún tipo de relación con su padre, del que se separó cuando murió su madre y no se han vuelto a hablar. Su padre era un hombre de mucho carácter y pocos sentimientos, que nunca les prestó atención de pequeños. Sin embargo, en las etapas finales del Alzheimer parece haberlo olvidado todo, y entabla una relación mucho más cariñosa con su hijo cuando le trata como a su ayudante de dirección.

Albert Espinosa es un autor de los que te gustan o no te gustan, pero radical. El uso de los puntos suspensivos cual si fueran meras paradas del texto puede echar para atrás a cualquiera. No deja de ser más que un recurso literario. Solo hay que mirar atrás y recordar a dos grandes escritores: Miguel Delibes escribió Los santos inocentes sin usar un solo punto, únicamente comas. También Saramago obvió las mayúsculas y los signos de puntuación en todas sus novelas, y se le concedió un Premio Nobel. Precisamente de esa manera se nos presenta esta novela en la que no conocemos el nombre de ninguno de los personajes. Tampoco hace falta, porque el protagonista les ha puesto algunos motes por los que los distingue, o simplemente por su parentesco: su padre, la mujer de su hermano, Voy, las gemelas...

Una vez empezamos la lectura entramos en una historia cotidiana: un hijo que ha dejado de hablarse con su padre, pero debe volver a la casa familiar donde le encuentra con el Alzheimer en un estado muy avanzado. Aquí entran en juego los recuerdos de infancia, donde descubrimos a su madre, una persona mágica. A lo largo de las páginas cobra una gran importancia el mundo del cine. Quizá por su relación con el autor, que sabe un poco de esto: es director, guionista y actor. También se le conoce como el creador de películas como 4º planta o la famosa serie que ya ha sido exportada a Estados Unidos: Pulseras rojas (Que aun tengo que ver). Se ve que el autor ama el mundo del cine, y lo plasma en esta novela, donde da a entender que es precisamente eso lo que mantiene una parte de la cordura.

A lo largo de las páginas salen a flote todo tipo de sentimientos humanos: el dolor, la ira, el desprecio, la venganza... pero siempre prima el amor entre todos ellos. El protagonista decide quedarse con su padre porque se lo prometió a su madre en su lecho de muerte; optando por la sonrisa frente a la bofetada. Y el perdón frente al despecho.

El desenlace es... sorprendente, espontaneo y inimaginable. No termina ni bien ni mal, simplemente termina para dar paso a otras historias. Como la vida misma. Ritmo fluído, aunque cada uno puede elegir si lo quiere degustar con calma o leerlo en una tarde bajo la manta del sofá. Lo cierto es que admite cualquiera de las dos variantes, y seguro que con ambas se disfrutará mucho. Es posible que os resulte similar a su anterior novela, donde tenemos una historia de búsquedas. Aunque una fuera voluntaria, y ésta, obligada. Lo que es evidente es que sabe cómo desarrollar este tipo de narraciones, haciéndolas mágicas y cotidianas a la vez.

Esperamos que el ejemplo de lucha, de sacrificio, de dedicación y de optimismo os guste y que su obra literaria os enganche.

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