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jueves, 26 de septiembre de 2013

Lo que nadie te ha contado de... Mario Vargas Llosa

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936), marqués de Vargas Llosa, conocido como Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano, que desde 1993 cuenta también con la nacionalidad española. Pasó los primero años de su vida en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Sus padres se divorciaron poco antes de que naciera Mario. Su padre tuvo una relación con una alemana con quien procreó a dos medios hermanos del escritor; Enrique y Ernesto Vargas, de los cuales el primero falleció de leucemia siendo aún niño.

A los 14 años, Mario fue enviado al Colegio Militar Leoncio Prado, en el puerto del Callao, experiencia que le daría muchas vivencias que le permitirían retratar la vida en los colegios militares en su novela La ciudad y los perros.

Trabajó como periodista desde los 16 años en el diario La Crónica de Lima, a partir de ahí trabajaría en distintos medios escritos. En 1955, con 19 años de edad se casó con su tía política Julia Urquidi, diez años mayor que él, lo cual le traería muchos problemas con su familia. La pareja se divorció en 1964 pero su relación inspirará otra de sus grandes novelas: La tía Julia y el escribidor. En 1959 comenzó una larga estancia en Europa, en Madrid y París, donde escribió prolíficamente y logró terminar algunas de sus novelas más importantes.

En febrero de 1976, al término de una exhibición privada de la película Odisea en los Andes (cuyo guión fue escrito por él), en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, Mario propinó un puñetazo al escritor colombiano Gabriel García Márquez, el cual dejó al Gabo noqueado y ensangrentado. El motivo del pleito se desconoce hasta la actualidad.

En 1990 el escritor contendió por la presidencia de Perú representando al Frente Democrático (FREDEMO), pero fue derrotado por el ex presidente Alberto Fujimori. Se nacionalizó español sin renunciar a la peruana, después de que el gobierno de Fujimori amenazara con quitarle la nacionalidad con lo que hubiera quedado como apátrida. Sus posturas políticas han causado gran controversia, pues si bien de joven llegó a formar parte del Partido Comunista Peruano, ya en su madurez ha virado drásticamente hacia el liberalismo.

Vargas Llosa es uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos. Su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y el Nobel de Literatura 2010 —este último otorgado “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota”—; el Cervantes (1994), el Planeta (1993), el Biblioteca Breve (1963), el Rómulo Gallegos (1967), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo Señor por ser marqués.

Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

Muchas de sus obras están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España, Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea.

El mundo narrativo de Mario Vargas Llosa puede parecer netamente realista, una puntual sucesión de hechos encadenados a una trama lógica y consecuente. Pero no conviene engañarse, porque su novelística se halla vinculada a simbólicos valores sociales, como la libertad personal o el auténtico sentido del progreso social; por no hablar de emblemáticas imágenes del paisaje hispanoamericano desde la selva a la ciudad, donde barbarie y civilización se alternan en un pendular movimiento de contenida violencia.

Su último libro, “El héroe discreto” es una historia que combina dos acciones: por un lado, la extorsión que sufre el esforzado empresario Felícito Yanaqué, quien se niega rotundamente a pagar lo que se le exige, y, por otra parte, las consecuencias de la boda de Ismael Carrera, maduro hombre de negocios enfrentado a sus pendencieros hijos, fruto de un anterior matrimonio. Con estos planteamientos la novela avanza como una fábula sobre los imprevistos del azar y las trampas del destino que acaso sólo pueden combatirse con la firmeza de las convicciones y la rectitud ética.

Curiosidades
  • Vargas Llosa participó en 1975 en la realización de la película Pantaleón y las visitadoras, basada en su novela, tanto en la dirección como en el papel secundario de un oficial del Ejército Peruano.

  • Siempre se ha considerado un admirador de Gustave Flaubert, especialmente de su obra clave Madame Bovary. Sobre el autor y su obra escribió el ensayo: La orgía perpetua.

  • En la presentación de su libro El sueño del celta, Vargas Llosa, al ser preguntado por un periodista sueco, reconoció ser melómano, sintiendo una especial predilección por Gustav Mahler. En el mismo acto, y citando a su más admirado autor, afirmó: “Flaubert dijo que escribir es una manera de vivir y esa frase para mi es absolutamente exacta. Mi manera de vivir es escribir, mi vida entera está organizada en torno a mi trabajo. Yo nunca dejo de escribir. Cuando salgo de vacaciones no dejo de escribir. Es decir, mis vacaciones son cosas complementarias digamos a mi trabajo. Eso me da un equilibrio. Y no hay ningún mérito en eso porque para mi es realmente un gran placer, es el placer supremo el leer y escribir que son como en anverso y el reverso de una moneda. Y mi vida está completamente organizada en función de eso”.

  • Durante su encuentro con la prensa internacional en el Instituto Cervantes de Nueva York, tras conocer que le había sido otorgado el Premio Nobel 2010, Vargas Llosa declaró que dicho galardón lo consideraba como un reconocimiento al idioma español. Asimismo, respecto a su producción literaria afirmó: “Lo que hago, lo que digo, expresa el país en el que he nacido, el país en el que he vivido las experiencias fundamentales que marcan a un ser humano, que son las de infancia y juventud, de tal manera que el Perú soy yo. Yo le puedo agradecer a mi país, a lo que yo soy, el ser un escritor”.

  • En el ámbito deportivo, Vargas Llosa ha declarado ser hincha del Universitario de Deportes, considerado como el club de fútbol más popular del Perú. El propio escritor ha resaltado las simpatías que mantiene por el llamado «equipo crema» en su obra El pez en el agua, en la cual describió sus vivencias de niñez señalando: “Uno de los días más felices de mi vida fue aquel domingo en el que Toto Terry, de los grandes de nuestro barrio, me llevó al estadio Nacional y me hizo jugar con los calichines de Universitario de Deportes contra los del Deportivo Municipal. Salir a esa enorme cancha, vistiendo el uniforme de los cremas, ¿no era lo mejor que podía pasarle a alguien en el mundo?”.

El puñetazo de Vargas Llosa a García Márquez
A pesar de ser hombre de palabras y uno de los literatos vivos más destacados, Mario Vargas Llosa mostró su cara más visceral y violenta en febrero de 1976 cuando le atizó un puñetazo al también genio de las letras Gabriel García Márquez.

Era el 12 de febrero de aquel año y ambos coincidieron en el estreno de una película. Se conocían desde hacía una década pero cuando García Márquez se acercó a saludar al peruano, este le mostró su sólido derechazo dejándole la cara maltrecha, como pueden ver en la foto, y mandándole directamente a la lona. Acompañó el puñetazo con la siguiente frase: ”¡Cómo te atreves a abrazarme después de lo que le hiciste a Patricia en Barcelona!”.

Ambos escritores habían vivido en Barcelona y habían compartido muchos momentos, siendo la admiración recíproca, pero parece que todo aquello no sirvió de barrera para que acabaran a golpes. Aunque en realidad no se conocen con exactitud los motivos de aquel encontronazo: envidias, política, mujeres… todo son conjeturas, las faldas parecen el detonante final de lo que bien pudo ser una mezcla de todo ello, un vaso que se llenó gota a gota.

La Patricia de la frase, a la que parece que algo le hizo García Márquez en Barcelona según la misma aunque no sabemos qué, era la mujer de Vargas Llosa. En un momento de su vida, el peruano la había dejado por otra mujer y parece ser que entonces fue cuando el colombiano, García Márquez, se buscó la enemistad de su hasta entonces amigo bien por haber aconsejado a la mujer contra su marido o bien por haber sustituido a aquel entre los brazos de ella. Quién sabe.

En cualquier caso, aquel puñetazo, aquella noche en México en 1976, se convirtió en un mito dentro del mundo de la literatura latinoamericana.

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