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jueves, 19 de septiembre de 2013

Alejandra Díaz-Ortiz vuelve al país con más historias breves

Hace cuatro años, Alejandra Díaz-Ortiz se entregó a la literatura como quien se entrega al amor primero, con contundencia, con arrebato y con cierta ingenuidad, y escribió su primer libro de microrrelatos al que tituló Cuentos chinos.

Entonces pensó que el prólogo de Luis Eduardo Aute había sido un regalo inmerecido, los elogios eran demasiado para unos cuentos que, a veces, considerada tontos. Llegó después la crítica positiva de medios como el suplemento cultural Babelia.

Los Cuentos chinos de Díaz-Ortiz siguen obteniendo resultados inesperados para su autora, recientemente la publicación se convirtió en el libro más vendido de la sección de cuentos en Amazon.

Ahora, la escritora mexicana radicada en España desde hace más de 10 años, regresa a México para presentar su primera novela: Julia (viveLibro, 2013), cuyas primeras páginas estuvieron guardadas en el cajón casi una década; y Pizca de sal (Trama editorial, 2012), en el que continúa en la exploración del cuento breve. Ambos títulos disponibles en Amazon.

La historia de Julia inicia con una carta de Julia dirigida a un cantautor, pero que es leída por María, la ex pareja del músico. A partir de esta coincidencia comienzan a escribirse por correo electrónico y a gestar una amistad epistolar. Intercambian reflexiones cotidianas, temores, experiencias, pero sobre todo, dice Díaz-Ortiz, “desgarros femeninos”.

“No es un libro feminista, pero sí habla de una característica muy femenina: no nos gusta exhibir nuestros desgarros. Podemos ser muy alegres, extrovertidas, pero ese desgarre interno no lo muestras a nadie, nos tocó un papel de vírgenes y mártires que no nos podemos permitir caer porque se desmorona todo lo que está a nuestro alrededor. Yo puedo ser muy divertida, cuento los mejores chistes pero hay una parte que... Tengo tres años de viudez y aparentemente lo llevo bien, pero lo cierto es que lo que me pasa me lo guiso y me lo como”, explica.

Por eso Julia es un libro catártico. “Los autores que escriben con la tripa siempre verán sus libros como exorcismos. Mis cuentos breves, que suelen tener humor, en realidad son pequeñas espinitas que tengo clavadas”, añade. Además se trata de una novela en la que también indaga en uno de los temas que le han inquietado a la escritora, la violencia de género.

En cambio, Pizca de sal, explica Díaz-Ortiz, quien ha trabajado en México y España como guionista, promotora cultural y productora de conciertos, nació a partir de un refrán “grosero” de su abuela: “El hombre bien comido y bien cogido, jamás se va del nido”. “En México la cultura de comer y de amar la llevamos en la sangre. Aquí encuentras un puesto de comida y un hotel en cada esquina”.

En los microrrelatos, Díaz-Ortiz continúa explorando las posibilidades estéticas y narrativas de la brevedad, por ejemplo: el cuento “Hoy voy a escribir un final feliz” consiste en una página en blanco; así como en el humor y el ingenio. “Soy de distancias cortas, me gusta la brevedad. En Julia hay muchos cuentos breves con el mismo hilo argumental, uno podría leer una carta por separado y algo podría quedar. En Pizca de sal he experimentado el cuento gastronómico, a diferencia de Cuentos chinos, ahora entretejo las recetas de cocina con historias y reflexiones”, dice.

Aunque son libros que circulan en España, en México es posible encontrarlos en Librería Bonilla, y está en pláticas para su distribución en el país.

Fuente: El Universal (México)

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