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lunes, 19 de agosto de 2013

Los trucos de los grandes escritores: Ernest Hemingway

Ernest Miller Hemingway (Oak Park, Illinois, 21 de julio de 1899 - Ketchum, Idaho, 2 de julio de 1961) está considerado uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Escritor y periodista, su estilo sobrio y minimalístico tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventura y su imagen pública influenció generaciones posteriores.

Hemingway escribió la mayor parte de su obra entre mediados de 1920 y mediados de 1950. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por "El viejo y el mar" y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Publicó siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos. Póstumamente se publicaron tres novelas, cuatro libros de cuentos y tres ensayos. Muchos de estos son considerados clásicos de la literatura de Estados Unidos.

Su vida ha sido una novela en si misma. Al finalizar sus estudios de secundaria trabajó durante unos meses como periodista del Kansas City Star, antes de irse al frente italiano donde se registró como conductor de ambulancia durante la Primera Guerra Mundial. En 1918, fue gravemente herido y regresó a su casa. Sus experiencias de la guerra sirvieron de base para su novela "Adiós a las armas". En 1921 se casó con Hadley Richardson, la primera de sus cuatro esposas. La pareja se mudó a París, donde trabajó como corresponsal extranjero, y cayó bajo la influencia de los escritores y artistas modernistas de la comunidad de expatriados, la "Generación perdida" de la década de 1920.

Después de su divorcio de Hadley Richardson en 1927, Hemingway se casó con Pauline Pfeiffer. La pareja se divorció al acabar la Guerra Civil Española, donde había sido periodista, y después haber escrito su obra "Por quién doblan las campanas". Hemingway dijo en más de una ocasión que quería a España más que a ningún país después del suyo. Quedó fascinado por las corridas y plazas de toros, por los encierros de Pamplona, por la gastronomía y el folcklore y se unió a los intelectuales que defendieron la causa republicana durante la Guerra Civil.

Martha Gellhorn fue su tercera esposa en 1940. Se separaron cuando conoció a María Welsh en Londres, durante la Segunda Guerra Mundial. Hemingway estuvo presente durante el desembarco de Normandía y la liberación de París.

Poco después de la publicación de "El viejo y el mar" en 1952, Hemingway se fue de safari a África, donde casi murió en dos accidentes aéreos sucesivos que lo dejaron con dolor y problemas de salud por gran parte del resto de su vida. Hemingway tenía residencia permanente en Cayo Hueso, Florida (durante la década de 1930) y Cuba (durante la década de 1940 y 1950). En 1959 compró una casa en Ketchum (Idaho), donde se suicidó el 2 de julio de 1961.

Ernest Hemingway fue un artesano que se levantaba muy temprano por la mañana y escribía. Sus mejores historias son obras maestras de la era moderna, y su prosa es una de los más influyentes del siglo XX. Hemingway nunca escribió un tratado sobre el arte de escribir ficción. Sin embargo, dejó un gran número de pasajes en cartas, artículos y libros con opiniones y recomendaciones para la escritura. Algunos de los mejores los reunió en 1984 Larry W. Phillips en un libro, Ernest "Hemingway on writing" (no editado en España). Hemos seleccionado siete de nuestras citas favoritas del libro y las hemos puesto, junto con nuestro propio comentario, en esta página. Esperamos que todos, escritores y lectores, las encuentren igual de fascinantes.

1. Para comenzar, escribe una oración verdadera.
Hemingway tenía un truco para superar el bloqueo del escritor. En un pasaje memorable en París era una fiesta, escribe: "Pero a veces, cuando empezaba un cuento y no había manera de que arrancara, me sentaba ante la chimenea y apretaba una monda de mandarina y caían gotas en la llama y yo observaba el chisporroteo azulado. De pie, miraba los tejados de París y pensaba:

- No te preocupes. Hasta ahora has escrito y seguirás escribiendo. Lo único que tienes que hacer es escribir una frase verídica. Escribe una frase tan verídica como sepas.

Al final escribía una frase verídica, y seguía desde allí. Era fácil porque siempre había una frase verídica que yo sabía o había visto o había escuchado decir a alguien. Si comenzaba a escribir elaboradamente, o como alguien que introduce o presenta algo, veía que podía cortar los ornamentos, tirarlos y comenzar con la primera frase verídica declarativa que tenía escrita".

2. Detente siempre mientras sepas qué va a ocurrir a continuación.
Hay una diferencia entre parar e irse a pique. Para hacer un progreso constante, escribir una cantidad diaria era mucho menos importante para Hemingway que tener vacío el pozo de su imaginación. En un artículo de octubre de 1935 en la revista Esquire (Monólogo del Maestro: Una carta de alta mar) Hemingway ofrece este consejo a un joven escritor: "La mejor manera es parar siempre cuando vas bien y cuando sabes lo que va a ocurrir a continuación. Si lo haces todos los días mientras estás escribiendo la novela no te atascarás. Eso es lo más valioso que te puedo decir así que intenta recordarlo".

3. Nunca pienses en la historia cuando no estés trabajando.
Sobre la base de su consejo anterior, Hemingway dice que no pienses en la historia hasta que te pongas a trabajar en ella. «De esa manera tu subconsciente trabajará en ello todo el tiempo», escribe en la pieza de Esquire. "Pero si piensas en ello conscientemente o te preocupas, lo matarás y tu cerebro se cansará antes de empezar". Entra en más detalle en París era una fiesta: "Cuando escribía, era necesario para mí leer después de haber escrito. Si seguías pensando en ello, podrías perder lo que estabas escribiendo antes de que te pusieras con ello al día siguiente. Era necesario hacer ejercicio, cansar el cuerpo, y era muy bueno hacer el amor con quien amabas. Eso era mejor que nada. Pero después, cuando estabas vacío, era necesario leer para no pensar ni preocuparte por tu trabajo hasta que pudieras hacerlo de nuevo. Yo había aprendido a nunca vaciar el pozo de mi escritura, pero siempre paraba cuando aún había algo en lo profundo del pozo, y dejaba que se rellenara durante la noche a través de los manantiales que lo alimentaban".

4. Cuando vuelvas a trabajar, comienza leyendo lo que has escrito.
Para mantener la continuidad, Hemingway tenía el hábito de leer lo que había escrito antes de ir más lejos. En el artículo de Esquire de 1935, escribe: "Lo mejor es leer todo cada día antes de empezar, corrigiendo sobre la marcha, y seguir desde donde lo dejaste el día anterior. Cuando se haga tan largo que no puedes leer cada día dos o tres capítulos, léelo todo cada semana. Así es como lo harás de una sola pieza". También dijo: "Escribe borracho, corrige sobrio".

5. No describas una emoción, vívela.
La observación detallada de la vida es fundamental para la buena escritura, decía Hemingway. La clave no es sólo ver y escuchar de cerca los acontecimientos externos, sino también notar cualquier emoción en ti causada por los acontecimientos y luego rastrear e identificar con precisión qué fue lo que causó esa emoción. Si puedes identificar la acción o sensación concreta que causó la emoción y presentarlo con precisión y completamente desarrollada en tu historia, los lectores sentirán la misma emoción. En Muerte en la tarde, Hemingway escribe acerca de su temprana lucha para dominar esto: "Yo intentaba por entonces escribir y me parecía que la mayor dificultad para ello, aparte de saber realmente lo que uno siente y no lo que debiera sentir o lo que a uno le han enseñado a sentir, estriba en trasladar al papel de manera sencilla un hecho, poniendo de relieve los sucesos que de verdad han creado la emoción experimentada. Cuando se escribe para un periódico, se cuenta lo que ha sucedido, y, por medio de uno u otro truco, se llega a comunicar la emoción al lector, ya que la actualidad confiere siempre cierta emoción al relato de lo que ha ocurrido en el día. Pero la realidad desnuda, la sucesión de movimientos y sucesos que produce la emoción, la realidad que pueda ser valedera dentro de un año o de diez o, con un poco de suerte y la suficiente pureza de expresión, durante mucho tiempo, era algo que estaba más allá de mis fuerzas y que me proponía apasionadamente conseguir".

6. Usa un lápiz.
Hemingway utilizaba a menudo máquina de escribir para redactar cartas o artículos para revistas, pero para el trabajo serio prefería un lápiz. En el artículo de Esquire (que muestra signos de haber sido escrito en una máquina de escribir) Hemingway dice: "Cuando escribes recibes todas las patadas y el lector ninguna. Así que si es posible usa máquina de escribir, ya que es mucho más fácil y lo disfrutarás mucho más. Después de aprender a escribir tu objetivo es transmitir todo, cada sensación, la vista, el sentimiento, el lugar y la emoción para el lector. Para lograrlo debes trabajar sobre lo escrito. Si escribes con un lápiz consigues tres oportunidades para ver si el lector pillará lo que has escrito. La primera tras leer lo escrito; después, al mecanografiar, tienes una oportunidad para corregir y otra más en las pruebas. Escribir primero en lápiz te da una tercera oportunidad para mejorarlo. Esto es 0.333, que es un maldito buen promedio para un bateador. Se mantendrá flexible y podrás mejorarlo fácilmente". Hemingway era desdeñoso con aquellos escritores que, como él mismo dijo: "No saben decir que no a una máquina de escribir".

7. Sé breve.
En una carta de 1945 a su editor, Maxwell Perkins, Hemingway escribe: "No fue casualidad que el discurso de Gettysburg fuese tan corto. Las leyes de la prosa son tan inmutables como las del vuelo, de las matemáticas, de la física".

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