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martes, 27 de agosto de 2013

El personaje erótico, por Virginia Lancha

Tras determinar la línea entre lo erótico, lo romántico y lo pornográfico en una obra literaria, es un buen momento para establecer en qué elemento de la narrativa, podemos cargar la tinta más roja y seductora. Una narración con tintes eróticos requiere no sólo de contextos estimulantes y acciones de corte romántico o sexual, encaminadas a la seducción del lector. A mi juicio es necesario diseñar personajes que al caminar por el entramado del relato, dejen a su paso una estela de feromonas.

Cada autor elige la técnica que entiende más productiva para diseñar al personaje. Partiendo de la técnica base de diseño de un personaje de cualquier naturaleza, proceso sobre el que no voy a extenderme en este artículo, quiero compartir con vosotros algunas directrices básicas que me han servido de base para la construcción de personajes de alta potencia erótica:

1. El personaje debe resultar erótico para ambos sexos: no se trata de hacer que seduzca al lector hasta conseguir un enamoramiento literario, se trata de que sus actos resulten seductores para cualquier lector, sea cual sea su gusto y su tendencia sexual, su edad o sus valores.

2. No es conveniente asociar erótico a belleza física. El atractivo del personaje no debe radicar en la juventud, su forma de vestir o unos rasgos físicos muy explosivos y atrayentes, porque corremos el riesgo de convertirlo en un poster de cabina de camionero o calendario de bomberos, con todos mis respetos para ambas profesiones. De hecho, si conseguimos que un personaje a priori poco atractivo seduzca al lector, habremos conseguido un huella imborrable en él, y por ende, nuestra obra será recordada por este lector cuando otras obras han sido olvidadas por exceso de cliché.



3. Incluir en el personaje elementos que el lector pueda identificar como propios, tanto a nivel de personalidad como elementos físicos. Elementos cargados de fetichismo para que el personaje y el lector se conviertan en dos viejos amigos que comparten un secreto, elementos que generen en el lector la media sonrisa del pícaro al descubrirlos en el mundo ajeno a la novela y que entonces convierte en propios, como lo hizo el personaje al compartir su pequeño o gran secreto con el lector. Por ejemplo: tender la ropa puede provocar un sentir erótico en el lector si recuerda que uno de los personajes espiaba a otro mientras tendía la ropa, observaba como sujetaba una pinza entre los dientes y la acariciaba sin darse cuenta con la lengua mientras tarareaba una canción que juntos compartieron en una noche oscura, al abrigo de un coche pequeño donde sonaba la radio. El personaje, asociado a la pinza. La pinza, asociada a un recuerdo seductor. La colada ha evolucionado, ya no es solo un elemento cotidiano: se ha convertido a través del personaje en un fetiche para el lector.

4. Lo insinuado en la vida del personaje pesa más que lo cierto. El misterio que envuelve a un personaje lo convierte en erótico si lo aliñamos con silencios exactos y estímulos sensitivos para el lector, como su forma de mirar, su forma de moverse, su olor o como suena. El personaje transformado en elementos asumibles por los sentidos se convierte en una experiencia física, lo que facilita el fenómeno erótico.

5. Erótico no significa “libidinoso o de moral distraída”, o no siempre. Al igual que lo erótico no tiene que ver exclusivamente con lo sexual, tampoco debemos pensar que para que un personaje resulte erótico, debe ser un depredador sexual al que no se le resisten ni las farolas. Erótico sí. Desinhibido, no necesariamente. Pocas cosas hay mas eróticas que la contención en personajes pasionales. El sí, pero no, el “ni contigo ni sin ti”.

6. Como dije en el artículo anterior: Si el personaje “te pone” a ti como escritor, es posible que le resulte atractivo al lector. Después de todo, en la mayoría de los casos, el escritor es un lector ávido y el más duro de sus críticos. ¿Consigue seducirte a ti como escritor?: Eureka.

Y así podríamos pasarnos un buen rato, pero ciertamente se nos hace tarde a todos. ¿Qué os parece si el próximo día os hablo del lenguaje erótico?. Os puedo contar como elijo las palabras, podemos hablar de metalenguaje. ¿Os apetece?.

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