texto viveLibro



Muchas historias de éxito comenzaron con la autoedición,
¿por qué no das el primer paso y empiezas la tuya?

miércoles, 21 de agosto de 2013

El eroticismo en la novela, por Virginia Lancha

Lo erótico y lo pornográfico, hablándose al oído de tan delgada que es la línea que lo separa. Fuera de los extremos de ambos conceptos, en lo que lo erótico se vuelve sencillamente romántico o dulce y lo pornográfico anatomía imposible y fría, existe una franja en la que para determinar uno u otro concepto es imprescindible enfrentar dicho concepto al espectador individual. La lectura que el individuo realiza de una escena surge del intercambio entre lo que el autor le entrega y las vivencias, los recuerdos, los deseos del propio lector. La misma escena leída por distintas personas puede resultar legítimamente erótica o pornográfica en muchos casos. El nivel de escándalo y/o sonrojo se ofrecen en barra libre.

Partiendo de esta base, mi opinión como autora de literatura en la que se incluyen escenas eróticas, es que la diferencia fundamental entre lo erótico y lo pornográfico, radica en lo sugerido, en el esfuerzo deseable que le supone al lector terminar de colorear la escena en su mente, entrelazando en dicha escena los recuerdos que le evoca y que incita a sus sentidos a crear en la mayoría de los casos una ensoñación con tendencia a la excitación de sus sentidos. El lector es capaz de hacer suya la escena y por lo tanto la huella de la misma es perdurable en su recuerdo. Es un producto de mayor calidad que por ende es más costoso de construir para el escritor aunque también muy gratificante. Llegados a este punto podemos preguntarnos como escritores: ¿existen claves precisas para escribir escenas eróticas?

Es difícil contestar a una pregunta sujeta a tantos matices, pero en mi caso voy a intentar compartir algunas claves que personalmente me funcionan como autora:

1. ¿Una escena erótica debe encajar en la historia y no al revés:
Tras el boom de la literatura erótica en los últimos años, nos encontramos novelas en las que las escenas son tan numerosas y con patrones tan estandarizados, que se corre el riesgo de producir una cierta "analgesia de excitación" en el lector, que en ocasiones tiende a la lectura diagonal de la obra. Para mí es importante que la trama esté bien construida y que las escenas eróticas complementen la acción y no la sustituyan. Son ventanas a la imaginación, no pilares de sustentación.

2. Una escena erótica debe estar bien ambientada:
La definición del entorno hará posible que los sentidos del lector remen a favor del proceso de evocación, excitación y posterior identificación con vivencias personales o deseos propios. Las referencias a estímulos de los diferentes sentidos, no sólo el visual, provocan mayor efecto de huella en el lector.

3. Romper esquemas ayuda:
Atravesar ligeramente las líneas de lo real hacia mundos más oníricos, acariciar tabús o realizar sutiles (o no tanto) cambio de registros en actitudes de los personajes, su vocabulario, sus maneras, también pueden considerarse recursos a tener en cuenta. La transformación de un personaje durante una escena erótica, puede resultar muy interesante.

4. Erótico no significa sexual:
Para estimular la imaginación del lector no es necesario un coito, ni tan siquiera el contacto físico. Hay personajes que son eróticos por esencia y lo son durante toda la obra sin necesidad de mantener relaciones sexuales. Hay escenas que resultan terriblemente motivadoras sin orgasmos de por medio. Buscar escenarios alternativos siempre es de agradecer y le puede dar un punto de calidad a la obra.
Si te resulta estimulante como escritor, es fácil que resulte estimulante para el lector. El escritor es un filtro muy duro para sí mismo. ¿Te resulta excitante lo que has escrito?, apuesta por ello.

Construir un personaje erótico... ¿Lo hablamos en el próximo boletín?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario