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miércoles, 26 de junio de 2013

El "Quijotweet" en eldiarionorte.es

Si ingenioso era el Hidalgo Don Quijote no lo son menos los 25 alumnos del instituto Ekialdea de Vitoria que después de plantarle batalla a la voluminosa obra de más de 800 páginas y condensarla, capítulo a capítulo, en escuetos tuits de 150 caracteres, se embarcaron, sin tomar aliento, en una nueva andanza: dar con una editorial que convierta su etérea creación digital en lustroso papel.

La tropa, capitaneada por su profesor Sergio Tejero, ha salido de nuevo victoriosa como el caballero de ardiente espada, del asalto a la industria editorial. El QuijoTweet bordado en tinta ocupa ya lugar destacado en las estanterías de sus casas. Se han publicado dos remesas del libro, una primera tirada de 120 ejemplares, destinada a familiares y a allegados de los noveles autores y una segunda de 60, que pusieron a la venta y agotaron en dos días. El honor de transformar los tuits tecleados en oraciones impresas se lo han llevado los servicios editoriales ViveLibro. “Cada ejemplar nos ha salido por 3 euros. Pretendíamos que la publicación apenas nos costase dinero y así ha sido. Lo adelantado lo han recuperado los chavales con las ventas y además han obtenido beneficios”, explicaba orgulloso Sergio Tejero, el promotor y dinamizador de toda esta aventura.

El tutor de esta clase de 2º de ESO del instituto de Vitoria, planteó a sus pupilos una alternativa a los clásicos y tediosos resúmenes de texto de la asignatura de Lengua y Literatura: realizar las síntesis de la novela en la red social twitter. “A cada alumno se encargaba de un capítulo que debía resumir en un 'tweet' de no más de 140 caracteres de texto. Después yo lo corregía y a continuación, lo publicamos en @ElQuijoTweet», explica Tejero.

Al principio afrontaron la tarea con entusiasmo pero al enfrentarse al vocabulario del castellano antiguo el fervor inicial se tornó en apatía aunque ninguno de los advenedizos escritores claudicó. “Sabían que si no cumplían con su capítulo, la obra quedaría inacabada y el trabajo de sus compañeros no serviría para nada, por eso ninguno tiro la toalla”, explica Tejero.

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