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martes, 30 de abril de 2013

¿Libro digital o Libro clásico?

Es la eterna pregunta de muchos escritores, sobre todo noveles. Son perfectamente compatibles y nunca excluyentes. Lo ideal es publicar ambos. La lógica dice que primero en formato papel y luego, dos o tres meses después el formato electrónico. El libro digital, ciberlibro, también conocido como e-book o ecolibro, es una versión electrónica de un texto. También suele denominarse así al dispositivo usado para leer estos libros, que es conocido como e-reader. Su accesibilidad es cada vez mayor gracias a la tecnología y a el uso de teléfonos inteligentes. Sin embargo, este uso no ha privado al lector de la magia de los libros tradicionales.

A principios del siglo XIX ya se quiso decretar la muerte del libro, cuando los periódicos se masificaban en las urbes. Se volvió a intentar en el siglo XX con la irrupción de la radio y el cine. Incluso Sócrates era contrario a la palabra escrita en la antigua Grecia, porque pensaba que el tránsito de la cultura oral a la escrita afectaría la capacidad de los jóvenes para desarrollar un pensamiento profundo. Resulta curioso que, 2.400 años más tarde, sea este mismo argumento el que preocupa a los especialistas que estudian los cambios generados en el cerebro por el paso de la lectura impresa a la digital, tanto en la pantalla del PC como en los cada vez más populares e-readers.

Uno de los estudios más recientes en esta dirección fue realizado por Jakob Nielsen, uno de los fundadores del Grupo Nielsen, quien comparó la velocidad con que leían las personas a través de medios digitales, versus quienes lo hacían en papel. El estudio comprobó que la lectura en los e-books es más lenta: aquellos que leían en un iPad lo hacían a un ritmo 6,2% más bajo que un libro tradicional, mientras que aquellos que usaban el Kindle lo hacían un 10,7% más lento. Sandra Amodt, coautora del libro "Bienvenido a tu cerebro" explica en dicho texto que en la pantalla de un PC, la lectura llega a ser hasta en un 20% a 30% más lenta.

El olor del papel también parece clave. Hay lectores que lo primero que hacen al agarrar un libro es olerlo, poder sentir ese olor a libro nuevo o viejo, pero muy pocos de nosotros sabemos a qué se debe este aroma. El olor de los libros se da por varios factores, entre ellos la tinta y el papel, éste último está conformado por una cantidad de lignina, el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal. La función de la lignina es darle firmeza a la madera de los troncos para que los árboles permanezcan erguidos y pasen de los dos metros de alto y los microorganismos y enzimas no los devoren. Al ser un endurecedor, y al papel venir de los árboles, tiene cierto nivel de lignina, lo que lo hace tener cierta resistencia y dureza. En la actualidad el papel de los libros tiene poca lignina, ya que utilizan papel libre de ácidos, esto para que las hojas permanezcan blancas por más tiempo, también tiene pH neutro para su conservación.

Una tercera cuestión es la gestión de derechos a través de la red. WYSIWYG es el acrónimo de What You See Is What You Get (en español, "lo que ves es lo que obtienes"), o lo que es lo mismo, todo contenido en internet o en formatos digitales y/o electrónicos es susceptible de ser "pirateado" y para ello las autoridades deben actuar de manera contundente. Eso en el libro convencional esto parece impensable.

Aún así, todo es a gusto del consumidor y por eso las editoriales como viveLibro asesoran a los autores en la publicación de sus obras.

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